Mientras actualizo este blog me muerdo los labios resecos por el sol y el frío. Ya no lo cuento desde la Cordillera. Estoy en San Juan. En un hotel. Ayer bajamos, 82 personas entre gendarmes y soldados, al Refugio de Manantiales. Un asado nos esperaba. Abrazos, lágrimas, fotos, felicitaciones y emoción. Pura emoción.
Lo demostró San Martín. Unidos se pueden lograr hazañas. Nosotros sólo seguimos su ruta camino a la batalla de Chacabuco. Pero todos pensamos un poquito en él en algún momento de la travesía. Esto no termina acá. Todavía hay más fotos y experiencias para contar.






